Por Dr. José Daniel Quiles
Presidente Federación de Béisbol de Puerto Rico
Hemos cerrado otra temporada, llena de grandes historias y logros memorables, que inició en marzo y cerró el pasado 29 de agosto ante más de 4,500 fanáticos con el campeonato conquistado por los Mulos de Juncos.
Este año dimos pasos trascendentales hacia la modernización de nuestra Liga. Implementamos por primera vez los rosters en línea y la boletería digital, avances que eran necesarios para ponernos a la par con los tiempos. Mantuvimos la repetición de jugadas y conferencias de prensa tras cada partido, logramos la transmisión televisiva de todos los juegos del Final Four y la Serie Final por WIPR, presentamos dos programas semanales en nuestras plataformas digitales y seguimos fortaleciendo nuestra aplicación móvil, que ya supera las 25,000 descargas en apenas dos años.
Durante la Serie Final algunos intentaron desviar la atención de lo que realmente era importante: dos equipos –Mulos de Juncos y Leones de Patillas– que se ganaron en el terreno el derecho a disputar el campeonato. Los protagonistas eran ellos, los jugadores. No los estadios ni aquellos que aprovecharon el momento para agendas personales.
Opté por no responder ataques durante la serie porque entendía que lo verdaderamente relevante era el espectáculo deportivo. Hoy, con el campeonato ya definido, siento la responsabilidad de aclarar la verdad.
No es la primera vez que equipos deben moverse de su estadio en una serie final. Ha pasado en múltiples ocasiones: Yabucoa y Florida en 2024, Salinas en 2022, entre otros. Esta vez ocurrió con Patillas, cuyo estadio, aunque reabierto en julio, aún presenta deficiencias en capacidad, seguridad y comodidad. De los ocho juegos que se celebraron en el Estadio Gaspar Cochran, estuve presente en dos y fui testigo de las limitaciones de sus gradas, sanitarios y planes de emergencia.
Durante la semifinal, ante preocupaciones legítimas, los apoderados de Patillas y Salinas acordaron que el ganador tendría que trasladarse a un estadio alterno para la serie final. Fue un acuerdo entre las partes y sin oposición. Sin embargo, al llegar la Serie Final, comenzaron las presiones y una campaña en redes sociales que, lamentablemente, generó desinformación y ataques hacia la Federación.
Patillas llegó segundo en su sección en la fase regular jugando para 15-5 (el mismo récord que el primer lugar), fuera de su estadio. Jugaron en Arroyo y hasta en Salinas, donde apenas vendieron 90 boletos de los verdaderos y más fieles fanáticos de este equipo. Fueron campeones de la sección jugando en Arroyo y en Maunabo. Del 2021 al 2025, los Leones jugaron más de 50 juegos locales fuera de su estadio.
Antes de comenzar la serie final, recibí en las oficinas de la Federación a la alcaldesa Hon. Maritza Sánchez Neris y al apoderado Dr. Emmanuelli Algarín, específicamente el día 22 de julio. Nadie presentó un plan que nos convenciera permitir al menos un juego de los Leones en su estadio en la serie final. Ni una sola hoja con propuestas para corregir las deficiencias observadas durante la serie semifinal. A preguntas de este servidor, la alcaldesa reconoció no tener un plan. Incluso, en entrevista radial deportiva, el propio apoderado admitió recientemente que en Patillas se jugó “por misericordia” y dijo que la reconstrucción del estadio estaba incompleta y que los fanáticos desconocían esta realidad.
Entonces, ¿cómo se insistió en jugar en un estadio que no está completado? ¿Por qué no le permiten al equipo Doble A Juvenil de Patillas jugar en este estadio si ya fue reabierto? No quiero pensar que el estadio no cuenta con los permisos y seguros necesarios.
La decisión de utilizar el estadio Paquito Montaner en Ponce fue de la propia franquicia de Patillas. El apoderado lo explicó públicamente: ante las alternativas presentadas, decidió consultar con sus jugadores y, por unanimidad, eligieron esa sede. Comprendo que el estadio de Ponce le requirió múltiples gastos, pero se le dio la oportunidad de jugar en Las Piedras de forma gratuita y él decidió que se jugara en Ponce.
Quiero reconocer al Dr. Algarín, quien asumió la dirección de los Leones en momentos de dificultad y los condujo hasta un subcampeonato nacional tras 15 años de ausencia en la Serie Final. De igual manera, reconozco la labor de los amigos deportistas Félix Rubén Figueroa y Luisito Carrasquillo, quienes por muchos años han aportado grandemente y fueron colaboradores de este equipo. Ser apoderado de una franquicia es una tarea ardua. Nadie me lo puede contar, lo viví por 15 años.
De confirmarse su renuncia como apoderado, le llegó el momento a las personas que se proyectaron como los más defensores del estadio durante la serie final. Es su oportunidad para que levanten la mano y asuman las riendas de esta franquicia. Aquellos que se inspiran con poesías legalistas irrelevantes y cuentos para escribir en redes sociales y hablar en programas radiales, los que por cuatro años cuestionaron la labor del Dr. Algarín, les llegó el momento de hacerse disponible y poner en ejecución sus palabras.
Lamento que ningún líder de Patillas ni de la franquicia de los Leones hizo un llamado a poner un alto a los ataques y críticas sin fundamentos de fanáticos y oportunistas en las redes sociales. Era indignante leer y escuchar tanta mentira y teorías de conspiración, incluyendo de personas allegadas a la alcaldesa y a la franquicia. Hubo quienes promovieron el boicot a la serie y hasta colocaron pantallas con transmisiones privando a su equipo de los ingresos de boletería. Lo proyectaban como que nosotros éramos los malos y ellos los buenos.
Valoro y reconozco la historia de la franquicia de los Leones. Este equipos ha sido la bandera deportiva de Patillas a nivel nacional por casi seis décadas. Mi respeto hacia esta franquicia es genuino y está demostrado con hechos. A principios de este año, recibí en mis oficinas una solicitud de traslado de parte de la administración de la propia franquicia de los Leones, a Aguas Buenas y San Juan, por el pobre respaldo económico del Municipio de Patillas y los pocos fanáticos que apoyaban al equipo. Me opuse contundentemente y todas las partes lo saben. Por cierto, este año promediaron menos de 200 boletos vendidos en los primeros 10 juegos de la fase regular.
La Federación de Béisbol de Puerto Rico es una institución con casi 90 años de historia. Respondemos con hechos. Estamos aquí para defender la integridad de la institución y el prestigio de nuestro béisbol.
No voy a permitir que se mancille la reputación de la Federación ni que se utilice nuestra institución como escenario de disputas políticas o personales. Ante cada señalamiento sin fundamento, estaré firme para responder con la verdad.
Gracias a todos los fanáticos que apoyaron esta temporada, a los apoderados que trabajan día a día por sus franquicias, y a los jugadores que nos regalaron un torneo inolvidable.











